viernes, 8 de octubre de 2010

MICRORRELATO de microverdades y microanhelos de microrrealidad



Desde pequeña, al igual que algunos niños creen en los Reyes Magos, yo siempre creía en el horóscopo. No por ingenuidad, ni tampoco por una imperiosa necesidad de creer en "algo".
Desde pequeña, al igual que algunos niños creen en Papá Noel, siempre creía en los horóscopos. No por ingenuidad, ni tampoco por una necesidad imperiosa de creer en "algo". Creía, simplemente, porque tenía motivos para creer. Creía, simplemente, porque le dí motivos para creer. Me gustaban los horóscopos, y el pronóstico del tiempo, que siempre estaban juntos, al lado, en la misma página. Le encantaba saber que iba a pasar al día siguiente. Era su página favorita, la página del futuro. Por eso, tenía todo el sentido del mundo, que si pronosticaban lluvia, y llovía, al pronosticarme buena suerte en la columna de al lado, la tendría. Sin embargo, era difícil explicarle que los meteorólogos no estudiaban con los astrólogos, ¡pero cómo iba ella a entenderlo, si al fin y al cabo el meteosat compartía piso con los astros! Siempre, o casi siempre, se cumplía a rajatabla todo lo que el horóscopo me prometía. Así que, tuve que convertirme en un experto en llevar a cabo las pizcas de "día siguiente" que ella esperaba tan ansiosamente.

Recuerdo aquel que decía "Hoy la economía estará de tu parte, si vigilas los gastos, puede que tu cuenta corriente te de una grata sorpresa a fin de mes". No entendí nada. Tenía 7 años, y no sabía como la palabra economía podría estar de mi parte, ajuntarme a mí, y no a otro. Al igual que la cuenta corriente. ¿Qué era una cuenta corriente? ¿2+2 ó 5-3? ¿Y una cuenta incorriente? No sabía que sorpresa podrían darme los números, aun que lo entendí más tarde, cuando encontré una moneda de cien pesetas (veinte duros) debajo del bol de los cereales. Recuerdo la primera vez que llevé mi plan a cabo, el horóscopo decía algo sobre economía, no lo recuerdo muy bien, y creo que ella ni si quiera lo entendió, pero no podía retrasar mi plan, así que coloqué una moneda de veinte duros debajo de su tazón de cereales.

Fue así durante muchos años, todas las predicciones se cumplían. Me hacía sentir segura leer el horóscopo cada día, hasta que, empezó a suceder con menos frecuencia. Ya no era como antes, y, a día de hoy ha dejado del todo de pasar. Lo leo, desde entonces, cada día con recelo y resquemor, pero conservando aun el deseo inevitable de que vuelva esa magia poderosa que me hacía sentir tan tranquila, tan bien. Que vuelvan aquellas casualidades, que hacían que pareciese que el destino estaba de mi parte, más de mi parte incluso que la economía en aquel primer día. Seguí haciendo esto durante mucho tiempo, leía su horóscopo e intentaba por todos los medios cumplir lo que éste aventuraba. Me sorprendía a mí mismo lo fácil que era convertir mis intenciones en casualidades ante sus ojos. Pero con los años era más difícil. Yo no podía intervenir en la irrupción de un príncipe azul en su vida, ni en el resultado óptimo de un examen. Se estaba perdiendo la magia. Ella lo notaba, yo lo sabía. Pero no decíamos nada. Y aun así, a día de hoy, sigo leyendo su horóscopo, sabiendo que no puedo hacer realidad sus sueños, ni que vuelva a creer en el meteosat, porque ya no se fía ni del tiempo. Sin embargo, me encantaría decirle que deje de esperar a las casualidades, que con las intenciones se vive más rápido, más intenso, y más como a ti te da la gana. Y, si tienes suerte, las casualidades aparecen, pero es mucho menos pesado esperar con las manos ocupadas.


Hace mucho que no se me regala una casualidad como Dios manda, de esas que tuercen el camino, y hacen que parezca que empiezas una nueva vida aun que todo siga como siempre. Y esto lo digo YO.

6 comentarios:

Miqui Brightside dijo...

Preséntalo a algún concurso!

martistica dijo...

Aun que no haya palabras bonitas de por medio en tu comentario, ¡es precioso lo que me has dicho!

Jose Ramon Santana Vazquez dijo...

...traigo
sangre
de
la
tarde
herida
en
la
mano
y
una
vela
de
mi
corazón
para
invitarte
y
darte
este
alma
que
viene
para
compartir
contigo
tu
bello
blog
con
un
ramillete
de
oro
y
claveles
dentro...


desde mis
HORAS ROTAS
Y AULA DE PAZ


TE SIGO TU BLOG




CON saludos de la luna al
reflejarse en el mar de la
poesía...


AFECTUOSAMENTE
MARTISTICA

ESPERO SEAN DE VUESTRO AGRADO EL POST POETIZADO DE ENEMIGO A LAS PUERTAS, CACHORRO, FANTASMA DE LA OPERA, BLADE RUUNER Y CHOCOLATE.

José
Ramón...

Riovena dijo...

Simplemente sublime!!!
Miss Jolín!!! jajajajaja

Anónimo dijo...

Muy bueno, me ha emocionado en algunos momentos.

Ajandro dijo...

lo dicho, cuando escribas un libro, dimelo!

muy bien.. como siempre